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Autoestima y Redes Sociales

La utilización de filtros en las redes sociales, se ha convertido en algo más que una simple tendencia, se trata de un verdadero furor. Labios engrosados, piel aterciopelada y perfecta, narices super finas y pómulos bien marcados, cinturas de avispa y abdominales bien definidos, son algunos de los rasgos físicos creados por estos filtros, ¡una belleza totalmente irreal!

El conocido como rostro “cyborgiano”, lamentablemente se trata de un fenómeno que ya lleva algunos años y que actualmente ha alcanzado su máxima exposición en distintas las redes sociales más populares.

Este recurso de los filtros es utilizado por modelos, actores, “influencers” y referentes del ámbito artístico.


En general, este tipo de material es consumido por jóvenes y adolescentes, aunque también los adultos pueden ver este contenido, ya que su utilización se ha hecho tan masiva, que referentes de las redes sociales y de todo el mundo recurren a ellos para mejorar su aspecto ante la cámara.

Culto a una belleza y un criterio de estética totalmente ficticio.


Es una realidad que los estándares de belleza y armonía corporal que se fomentan son realmente inalcanzables para cualquiera de nosotros.

El tema está en saber cuan capaces somos de discriminar esta hiperrealidad o realidad virtual de nuestra vida real y cotidiana.


Toda la sociedad en su conjunto, está expuesta a un “bombardeo” de información de este tipo, con cánones y estereotipos de belleza, asociado a la felicidad y al bienestar, en forma constante y sistematizada.

El mensaje se va instalando y naturalizando a nivel cerebral, transformándose en muchos casos en una meta u objetivo a alcanzar, sobre todo en el caso de las mujeres, quienes valoramos más el aspecto en físico en relación al hombre.

¿Cómo puede afectar nuestra autoestima?

¡La respuesta es que afecta y mucho! Obviamente nos referimos a un impacto negativo, ya que la imagen personal es una de las áreas que se encuentran directamente vinculadas a la autoestima y con cuanto nos queremos a nosotros mismos, cuanto reconocimiento y aceptación recibimos por parte de nuestro entorno y de la sociedad.

Actualmente, asistimos a nivel social y global a un culto de la belleza y la juventud con determinado estereotipo, siendo que aquella persona que no cumple con estos parámetros físicos parecería quedar excluida de la “sociedad del éxito”.

Y es esperable que así sea, todos queremos ser queridos, aceptados así como vernos bien y por ende sentirnos bien. La imagen personal se encuentra ligada en términos psicológicos a nuestra autopercepción y autovaloración, aspecto que como ya comentamos, se ve con mayor intensidad en las mujeres por un tema cultural.


Estos “modelos” de belleza son tan irreales como dañinos para nuestra autoestima, generando una distorsión en nuestra autopercepción, nos sentimos “feos”, que no entramos dentro de los parámetros de armonía y belleza actuales.

Los más vulnerables en este sentido, son los más jóvenes, quienes aspiran a lograr esas facciones y siluetas “perfectas”, imposibles de alcanzar, debido a su incapacidad cognitiva de discernir entre realidad y fantasía virtual.


Es indiscutible que este tipo de “moda irresponsable” genera consecuencias negativas, fundamentalmente en los niños y adolescentes despertando cierta adicción a este concepto de belleza, buscando ser “lindos y perfectos” todo el tiempo y a cualquier costo.

Entre otras cosas; se alimenta la sensación de inseguridad, poca confianza en sí mismos, se distorsiona el autoconcepto y la autopercepción por no ser “perfectos”.

Lo anteriormente detallado, se vincula directamente con la capacidad de aceptación, de amor propio y de autovaloración de la persona.

Es por esto que resulta de vital importancia tratar este tema con los más jóvenes, explicando y generando consciencia en relación al mundo virtual y sus diferencias con la realidad y por supuesto limitando el tiempo de exposición a este tipo de contenido, que genera rápidamente un comportamiento adictivo en relación al tiempo y frecuencia semanal con la que se consume.

En mi consulta clínica es una temática que adquiere cada vez más importancia, fundamentalmente con adolescentes y mujeres jóvenes, las que en algunos casos sufren o presentan un malestar importante en relación a su imagen personal, su silueta y aspecto físico, lo que favorece una autoestima descendida o desequilibrada; valorándose a sí mismas solo tomando en cuenta esta dimensión, y sintiéndose inferiores, poca cosa, menos capaces o con menos valor así como también con menos posibilidades de encontrar una pareja.

A continuación, detallo algunas conductas, emociones y estilo de pensamiento comunes a este tipo de situación en la que la autoestima se encuentra desajustada debido a la imagen personal y por querer alcanzar el estereotipo de belleza “de moda” en las redes sociales:

Emociones:

  • Frustración constante

  • Tristeza

  • Angustia

  • Ansiedad

  • Vergüenza

A nivel del pensamiento:

  • Pensamiento negativo “ estoy predestinada a ser fea/o y estar sola/o”

  • Critica destructiva: “ soy horrible y no valgo nada”

  • Diálogo interno hostil y catastrófico: “sos espantosa/o y nunca te van a querer ni vas a llegar a nada”

A nivel conductual:

  • Retraimiento

  • Aislamiento social

  • Dificultades para entablar vínculos con pares (adolescentes y jóvenes)

  • Dificultades de pareja


Algunas recomendaciones:

  • Identifica claramente que es lo que no te gusta de tu aspecto físico

  • Evalúa si es posible generar modificaciones reales al respecto

  • Si bien en algunos casos se trata de una predisposición genética ( forma de la cadera, piernas, disposición de las oreja, nariz, etc), quizás en otros casos podamos tomar acciones puntuales o realizar un tratamiento estético que nos ayude a mejorar esa zona de nuestro cuerpo o rostro que nos incomoda. Te sugiero armar una lista de acciones posibles y viables según tu disponibilidad y recursos y llevalas a cabo lo antes posible.

  • Fijate metas y objetivos claros en relación a lo que querés cambiar, con un tiempo de finalización acorde a tu realidad. Ej: Bajar 3 kilos en dos semanas.

  • Salir del “modo queja” ( paraliza, bloquea y retroalimenta el pensamiento de tipo negativo) y “pasar al modo” acción siempre es importante y positivo si hablamos de reforzar autoestima.

  • Analiza cómo puedes disimular o destacar menos esa parte del cuerpo que no te hace sentir cómoda; ya sea con maquillaje, tipo y color de prendas de ropa, etc.

  • Busca ayuda profesional (salud mental, estética) y asesoramiento cuando sientas que no estas pudiendo resolver este tema no obteniendo los resultados esperados.

Independientemente de nuestro accionar y de que siempre podemos hacer cosas para mejorar o por lo pronto para atenuar ese malestar o disconformidad, es importante saber que debemos:

  • Aceptar que existen aspectos que no vamos a poder modificar en un 100% de nuestra silueta, morfología o rostro, pero aún así es importante aceptarnos a nosotros mismos y trascender estas cuestiones.

  • Amigarnos con aquello que no nos agrada, ser amables y compasivos con nosotros mismos y pensar qué le dirías a tu mejor amiga/o en esa situación

  • Querernos a nosotros mismos, cuidarnos, respetarnos, valorarnos e incluir en el análisis otros aspectos y dimensiones diferentes a la imagen personal, que si bien juega un rol muy importante a nivel de nuestra autoestima no es el único item que conforma esta categoría.

Cuando nos encontramos frente a un caso de autoestima por esta causa, necesitamos trabajarlo en forma procesual, es decir que se trata de un tratamiento de fortalecimiento de autoestima, concientización y discriminación a nivel cognitivo y conductual de virtualidad vs realidad, con lo cual resulta necesario acudir a un psicoterapeuta especialidad en la temática.

La prevención por supuesto la podemos realizar desde el hogar y en la vida cotidiana.

Cabe destacar que a nivel mundial y gracias a un proceso de concientización relativo a las consecuencias e impacto negativo que genera esta moda a nivel socio emocional, es que algunos países europeos como Francia y Noruega ya han legislado la prohibición de los filtros digitales.

Apuntemos a un concepto de belleza real, responsable y acorde a ti mismo y finalmente a un estilo de vida consciente y saludable psicológicamente.


Con cariño,

Sabi






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